Todos queremos vivir en misión, en propósito, con un propósito, y le decimos de forma diferente. Incluso quien no piensa mucho en esto de lo que es vivir, siente muchas veces que le “falta” algo o entonces no siente falta ninguna y ya vive en misión.
Entonces, ¿qué es esto de nuestra misión? No es un objetivo, un sueño o una visión. Es una forma de declarar quiénes somos. Es lo que nos hace únicos, nuestro don, donde estamos realmente satisfechos.
Describir nuestra misión puede ser un momento muy revelador. Podemos descubrir algo realmente nuevo y que nos lleva a la transformación, podemos sentir que “ya sabíamos” y que hasta hemos vivido en misión, o podemos descubrir que hemos estado tan desalineados con nuestra misión que ni sabemos cómo continuar.
Describí mi misión hace unos años. Para mí no fue un momento sorprendente, sentí que ya la sabía. Sin embargo, poner en palabras lo que estaba inconsciente fue el primer paso para un cambio profundo en mi vida.
Ahora sé, en cualquier momento, lo alineado estoy con mi misión. Sé que cuanto más alineada esté, mejor me siento, más eficaz soy, más poderosa. Siempre puedo preguntarme (y lo hago muchas veces) cómo puedo estar más en misión en ciertas situaciones y también en uso para tomar decisiones y tomar decisiones (las grandes y las pequeñas).
Desde que conozco mi misión, siento que todos mis pasos, mis objetivos, mis elecciones tienen un propósito común.
Mi misión es mi faro. No necesito llegar allí, solo necesito que continúe iluminando mi camino.
¿Y tú, quieres conocer, declarar y vivir tu misión, tu propósito?